Las primeras tomas al pecho son especialmente importantes; si transcurren bien, la producción de leche se adecua enseguida a las necesidades del niño.  Uno de los pilares básicos para un buen estreno en la lactancia es que el recién nacido empiece a mamar cuanto antes. Lo ideal es que lo haga en el mismo paritorio, y, si no, en su primera hora de vida (siempre que tu estado y el suyo lo permitan).

Varias recomendación para las primeras tomas:

Dejar actuar al instinto. El reflejo de succión con el que nace asegura su supervivencia. Por eso, si a un recién nacido se le deja sobre el cuerpo desnudo de su madre en sus primeros 70 minutos de vida, se orientará hacia el pecho hasta que lo alcance y se agarrará a él de forma correcta.

• Aprovechar el estado de alerta. En sus primeras dos horas de vida, los bebés mantienen un estado de alerta que debe aprovecharse para que
mamen por primera vez. Transcurrido ese tiempo, pasan varias horas aletargados o dormidos, y los intentos para amamantarlos pueden fracasar.

• Estimular la producción. Al estimularse el pecho tan pronto, la subida de la leche se produce antes y es más “suave” y gradual, evitando de este modo las acumulaciones y las molestias producidas en las mamas. o

• Beneficiar al bebé. Cuando un recién nacido mama en su primera hora de vida, expulsa antes el meconio (su primera caca) y los niveles de bilirrubina son más bajos (niveles altos pueden provocar ictericia). Además, hay menos riesgo de hipoglucemia (bajada de azúcar en sangre).

Lamentablemente, en muchas maternidades aún siguen separando al bebé de su madre nada más nacer, con lo que se dificulta el acceso temprano al pecho.

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