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Las rabietas de los niños entre 1 y 2 años

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¿Chiquito de un año con esos arrebatos? Es algo difícil de creer. La temida fase de la terquedad no suele empezar hasta más tarde, generalmente a partir de los 18 ó 20 meses. Entonces, ¿por qué ocurre?. Las opiniones de los psicólogos no coinciden, son variadas, y todas diferentes.

Mientras que unos hablan de una fase de terquedad adelantada, otros creen que el comportamiento agresivo es una señal de un trastorno momentáneo de comunicación entre el pequeño y su entorno. La causa es, sin embargo, siempre la misma: algo no le parece bien al chiquito y hace una rabieta.

El ánimo de los chicos de un año suele ser más bien alegre. Disfrutan de poder moverse solos, de llegar adonde quieren y agarrar lo que desean. Son capaces de meterse la galletita en la boca y de tomar de una taza sin la ayuda de mamá. Todo eso fomenta su buen humor. Mientras los adultos los dejan descubrir el mundo a su manera, están contentos. Pero si los quieren interrumpir se ponen furiosos.

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No todos, pero algunos sí. Berrean, pegan, muerden y hacen un berrinche, cuando los querremos cambiar, bañar o vestir. Y los padres miran a ese ser diminuto de sólo diez kilos con estupefacción y no reconocen a su propio hijo, sienten que: le han cambiado a su niño. Y es cierto, su chiquito ya no es el mismo.Ha cambiado porque se ha vuelto más independiente. Ya no necesita a mamá o a papá tanto como antes y se lo demuestra cuando, por ejemplo, quiere ser él el que tome su juguete y no que se lo den sus padres. Los chicos de un año rebosan energía y están llenos de curiosidad. Cada día prueban algo nuevo a ver que pasa: ¿Hasta dónde me deja alejarme papá?, ¿Puedo vaciar todo el cajón de los juguetes?.

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Se trata de un constante tanteo e intento de encontrar el equilibrio entre los deseos de los pequeños y los de los adultos. Si el espacio o el margen de maniobra es demasiado limitado, el chico empieza a protestar con todos los medios a su alcance. No puede decir con palabras lo que quiere y no entiende, por ejemplo, que tenga que estar puntual en el pediatra y que por eso no pueda terminar de construir su torre de cubos. Por lo tanto, se defiende con manos, pies, chillidos y llantos desesperados.
 

Silvia Martínezhttp://bebesyembarazos.com
Educadora social, fotógrafa y amante de la vida. Tengo bastante experiencia en diseño gráfico, montajes, restauración, carteleria, etc. Dentro de mis aficiones tengo que decir que me fascina dibujar, la música, el cine, leer y, claro está, escribir (tengo algunos cuentos y relatos cortos)... ¡entre muchas otras cosas!

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