Según un estudio realizado en la Universidad de Virginia, algunos de los problemas de mala conducta infantil como escaparse de casa, saltarse las clases, mentir a los padres o acosar a otros niños pequeños, están considerados como una herencia genética de los padres. Así pues, estos hechos ya se engloban dentro de los llamados “problemas de convivencia”.

Relaciones familiares

Además, con este trabajo se llegó a la conclusión de que la mayor frecuencia de discusiones dentro del entorno familiar, estaba directamente relacionada con una determinada secuencia genética, provocando en los pequeños, muchos más problemas conductuales.

La directora de esta investigación y profesora de Psicología de la Universidad de Virginia, K. Paige Harden, opina que estos comentarios concluyentes tienen implicaciones directas en el tratamiento de los problemas de conducta.

Por otra parte, cuando se aplican terapias familiares, muchas veces no resulta tan eficaz el hecho de centrarse en los padres de los niños, pero sí en considerar al niño como objeto principal de la terapia en sí.

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