Continuamos desarrollando este tema, sobre los distintos caracteres de los pequeños. Los niños tranquilos o hipotónicos necesitan una mayor dosis de estimulación para favorecer el desarrollo de su psicomotricidad.
CONSEJOS PARA LOS NIÑOS TRANQUILOS:
• Se debe jugar mucho con ellos y favorecer su movimiento. Hacer gimnasia adecuada a su edad, ponerles música para que salten y bailen, incentivarlos a que conozcan su cuerpo, dar patadas a una pelota, hacerlos trepar…son actividades positivas.
• El riesgo de estos pequeños es que prefieren no enfrentarse con los obstáculos y, por lo tanto, pueden volverse inseguros.
LOS NIÑOS ARMÓNICOS:
Son los que tienen facilidad para relajarse y activarse, por lo que su carácter no ofrece mayores complicaciones. Casi siempre se muestran alegres, despiertos, de buen humor y sin alteraciones en sus hábitos de comida y sueño. Se suelen adaptar con mucha facilidad a las situaciones nuevas.
Por ejemplo, un cambio de casa o la salida de vacaciones no tienen por qué causarles alteraciones en su comportamiento. A pesar de su buen carácter, exigen la misma atención constante que requieren todos los niños. También es básico que juguemos con ellos y les ofrezcamos estímulos diferentes. Así se consigue que esa buena predisposición no varíe.
¿LES CONVIENE IR A LA GUARDERÍA?
Si no existe otra alternativa, que mandarlos muy chiquitos, es recomendable visitar los lugares y tener en cuenta una serie de recomendaciones:
• Los grupos deben ser muy pequeños y con el suficiente personal calificado a su cargo. Tanto los bebés nerviosos como tranquilos en exceso precisan atención constante.
• Aunque te mencionen las prestaciones del lugar en cuanto a la gimnasia o estimulación que se lleva a cabo en clase, conviene que la madre esté presente para que vea con sus propios ojos se practica.
• Cuando el tono muscular del niño es bajo, necesita que lo activen. El riesgo de que lo dejen tranquilo es que en el futuro arrastre un déficit en su psicomotricidad y tenga problemas con los estudios.
Es importante, que observemos las reacciones del pequeño para proporcionarles la relajación o los estímulos que necesitan, con el fin de ayudarlo a que encuentre el equilibrio que lo hará más feliz.