Coger su primera cuchara, probar nuevas texturas y sabores, aprender a comer introduciendo nuevos alimentos, poco a poco, son algunos de los retos a los que los bebés se enfrentan desde el primer día de vida. Generalmente comienzan con la lactancia, y a algunos les cuesta más o menos adaptarse a esta nueva actividad de succión. Luego, pasan a tomar la leche de continuación para que poco a poco puedan adaptarse a la de vaca. Y mientras tanto, también les vamos introduciendo al maravilloso mundo de los cereales y frutas con mayor o menor éxito.
Hay niños con los que no hay problema: se lo comen todo, y más. Sin embargo hay otros para quienes este nuevo mundo desconocido les resulta más complicado y les cuesta adaptarse. Además, siempre es importante comenzar poco a poco con todos los alimentos para detectar posibles alergias que en bebés pueden acarrear serios problemas si no se detectan a tiempo.
El último paso, cuando la leche ya pasa a un segundo plano, es cuando se introducen carnes y pescados, primero triturados y poco a poco más enteros hasta que los pequeños de la casa se convierten en los reyes de la mesa y aprenden incluso a usar los cubiertos. En ese momento, te darás cuenta de que tu bebé ya se ha convertido en un niño.
¿A qué edad se deja la lactancia materna?
En esto de la lactancia, como en todo, hay modas y todo tipo de opiniones. No cabe duda de que, al margen de su función nutricional, la lactancia resulta importante para afianzar el vínculo emocional entre madre y bebé, y por tanto la decisión ha de ser de ellos. A las primerizas les costará más encontrar el momento idóneo, pero seguro que con el segundo bebé logras ser más decidida.
No obstante, siempre es importante tener en cuenta la opinión y recomendaciones de instituciones con solera, como es la OMS (Organización Mundial de la Salud) quien indica que la leche materna es el alimento idóneo para el crecimiento y desarrollo del bebé durante los primeros 6 meses de vida, necesitando luego una alimentación complementaria que le permita dejar, de forma paulatina, la lecha materna. El objetivo es, que poco a poco, en función del desarrollo y tolerancia alimentaria de cada bebé, puedan pasar de la lactancia al consumo normalizado de todo tipo de alimentos. El pediatra sabrá recomendarte por el peso y desarrollo de los dientes del bebé, cuando has de introducir nuevos alimentos, cada vez más sólidos.
La leche de continuación
En los momentos de transición es cuando se hace uso de la leche de continuación, que resulta idónea entre los 6 meses y el primer año de edad, momento en el que el bebé ya podrá comenzar a tomar leche de vaca.
Muchas madres y futuras mamás se preguntarán qué tiene esta leche que no tenga la de ellas o la de vaca. Lo cierto es que se trata de una leche de vaca modificada para que el sabor y textura sea similar a la materna y el cambio no sea demasiado drástico para los pequeños. Para ello se reduce la concentración de proteínas, se sustituyen grasas saturadas por vegetales y se añaden nutrientes (vitaminas, aminoácidos, sales minerales y hierro).
En ese momento de transición, además de la leche de continuación utilizaremos otra alimentación complementaria como fruta, cereales y Mi Primer Danone, que es un yogurt realizado con leche de continuación e indicado para niños de 6 a 24 meses, que le aporta calcio, hierro, ácidos grasos, minerales y vitaminas.
Y es que, en esta transición alimentaria, resulta verdaderamente importante que el bebé que se está adaptando a los nuevos sabores y texturas se alimente correctamente, sin olvidarnos de la importancia del calcio para el desarrollo de sus huesos y dientes, el hierro para el desarrollo cognitivo y los ácidos grasos para su crecimiento y desarrollo físico.
Es más, se trata de un alimento genial, disponible en sabor natural o con frutas, para que los más pequeños aprendan a utilizar la cuchara correctamente, primero con ayuda de un adulto, y luego ellos solos. Así se acostumbrarán más fácilmente a utilizar los cubiertos en la mesa, pasando de la succión del biberón a coger con la cuchara un alimento algo más sólido. También es ideal para combinar con la toma de papillas de cereales y potitos de frutas, a modo de postre, y así entienda lo importante que es el postre en la alimentación de los niños.
Al margen de estos consejos respecto a los alimentos, resulta también realmente importante que pongas atención a los instrumentos de comida, pues de ello depende muchas veces el éxito o fracaso de una buena adaptación.
Primero comenzarás haciéndote un completo master en materiales y formas de tetinas para el biberón. Trata de encontrar una tetina similar a la del chupete que utiliza y si ves que al principio no le resulta muy atractiva caliéntala un poco en agua caliente y juega con la boca del bebé para que se acostumbre a ella.
Una vez superada la fase del biberón tendrás que enseñarle a comer con cuchara lo cual supone no solo introducir el cubierto en la boca sin que le resulte extraño sino también llevar la comida de la parte delantera de la boca a la parte posterior y tragar. Para ello, sigue siendo importante la utilización de buenas herramientas como cucharas flexibles para que el contraste de la tetina a la cuchara no sea tan radical. También te aconsejo utilizar platos de plástico o silicona pues probablemente acaben en el suelo más de una vez.
La última fase será cuando tenga que enfrentarse al vaso (recomendable que sea de plástico) y los alimentos sólidos que tendrá que saber masticar, mover en la boca y tragar. Hay quien en una primera fase de alimentos sólidos recomienda dejar al bebé que coma con las manos, por si mismo, pero lo cierto es que a veces este aprendizaje se convierte en manía por muchos años. Así que, quizás lo mejor sea que trocees los alimentos y le enseñes a comerlos con un tenedor de plástico sencillo para que no se haga daño.
Dicho esto, si eres primeriza esperamos que este post te resulte de gran utilidad y si ya eres una mamá veterana no dudes en contarnos tus recomendaciones y experiencias, ¡nos encantará aprender tus trucos de alimentación para bebés!