Primera parte. En cada tetada estás ofreciendo a tu hijo anticuerpos que le defienden de los microorganismos devuestro entorno, además de vitaminas, grasas, azúcares, hierro… y en las dosis justas. Su composición es tan compleja que aún no se conoce al 100 por 100, entre otras cosas porque los elementos que la integran varían de mujer a mujer. Se adapta perfectamente a las necesidades de tú bebé, su organismo absorbe sus componenetes a la perfección.

Éstos son algunos de sus componenetes:

Agua. Es el ingrediente que la leche tiene en más cantidad y permite al bebé mantener el equilibrio hídrico de su organismo. Por esta razón, ni en momentos de mucho calor es necesario que un bebé tome agua: la leche contiene toda la que precisa. Si se le da agua en lugar de ofrecerle el pecho, lo único que se consigue es llenar su pequeño estómago y reducir la sensación de hambre que mueve al bebé a mamar, una circunstancia que no interesa en absoluto. El agua se acumula al inicio de la tetada, por lo que, erróneamente, durante años se ha transmitido la idea de que algunas mujeres tienen la leche aguada, usando este adjetivo como sinónimo de poco alimenticia. Lo que en realidad ocurre es que la composición de la leche va variando durante la tetada y, también, según la hora del día, adaptándose a las necesidades que el bebé tiene en cada momento. De ahí sus diferentes tonalidades.

Anticuerpos. Cuando nace, tu bebé no está totalmente desprotegido porque mientras crecía en tu interior recibía anticuerpos a través de la placenta. Pero estas defensas se gastan y la leche materna le da muchas más, sobre todo gran cantidad de Inmunoglobulina A. De esta manera, alimentar a tu bebé con tu leche es como ponerle una pequeña vacuna cada día.

Hay más componentes…

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