el pato

La historia del patito en la vida de los niños. Es dulce, tierno, divertido….y, además sigue de cerca todos sus logros:

¡Tan suave y blandito! A partir de los tres meses, cuando ya dirige la vista y sostiene la cabeza, el bebé puede tomar objetos. Y cuál mejor que su pato, con el que descubre el sentido del tacto. Además, besandolo y chupándolo, se calma y lo conoce mejor.

Juega conmigo. Aprender a gatear es mucho más fácil en compañia del patito de madera que, con tan sólo un empujón, atraviesa el living a toda velocidad. Los juguetes con ruedas estímulan el gateo y el niño investiga otros aspectos, como por ejemplo qué son o por qué se mueven.

patito

Está en todos los cuentos. Escuchar historias de la boca de mamá o papá es algo maravilloso. Y más cuando el protagonista es su amigo. El patito de los cuentos busca una pluma perdida, se hace amigo del sapo, canta, baila con otros animalitos…, mientras el pequeño aprende nuevas palabras, conoce a otros animalitos e identifica las voces que emiten.

Me ayuda a caminar. Aprender a caminar con el patito no es tan fácil como parece. Hay que poner una pierna delante de la otra, mantener el equilibrio, esquivar obstáculos. El patito es una gran ayuda y, además, resulta divertido.

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Compañero inseparable. Los patitos de peluche son compañeros fieles y amigos comprensivos. Durante un viaje en auto sirven para apoyar la cabeza. Cuando los niños duermen fuera de casa, les ofrecen toda la seguridad que necesitan. Y también resultan perfectos para agarrarse a ellos, acurrucarse o contarles todos los secretos, porque a falta de amigos invisibles, habituales entre los tres y los cinco años de edad, ellos escuchan igual de bien. Y lo más importante que son grandes compañeros de aventuras. ¿Alguien ha dicho que sólo son un trozo de tela muy suave?

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