Debemos de tener muy claro que, el embarazo no es una enfermedad. Es un estado fisiológico, para el cual, todos los mamíferos hembras, están perfectamente preparados. Dicho esto, comentaremos las modificaciones físicas que se originan en el aparato cardio-respiratorio y el aparato urinario.

Silueta de mujer embarazada

Respecto al aparato cardio-respiratorio:

  1. Aumenta el consumo de oxígeno.
  2. El diafragma se eleva progresivamente, pues se produce un crecimiento del útero y un ensanchamiento compensador de las costillas. Debido a este cambio, la respiración ya no es abdominal, ahora ha pasado a ser torácica. Nota: recordemos que el diafragma es el músculo que separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal.
  3. Se produce un incremento notable del volúmen sanguíneo, apareciendo, en muchas ocasiones, la anemia fisiológica del embarazo.
  4. Frecuentemente, se estanca la sangre en las extremidades inferiores. Esto conlleva la formación de edemas en las partes bajas y una propensión a la formación de venas varicosas en las piernas y vulva, sobre todo, en el último trimestre de gestación.
  5. El corazón se desplaza hacia la izquierda y hacia arriba.
  6. Predominan la congestión nasal y las hemorragias, provocada por el aumento de estrógenos.
  7. Recordar que, el útero ejerce presión en la vena cava inferior cuando la gestante está boca arriba, este hecho conlleva una reducción de la tensión arterial, pudiendo producir síntomas de mareo, palidez y frialdad. Se modifica situando a la madre en decúbito izquierdo, es decir, de lado izquierdo.

Y, si comentamos el aparato urinario:

  1. El útero ejerce presión sobre la vejiga, provocándo una sensación de micción frecuente en el primer y tercer trimestre de embarazo.

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