embarazada-placenta.jpgEl síntoma más frecuente y clásico de la placenta previa es la hemorragia, sin dolor, de la segunda mitad del embarazo. A las 30 semanas aparece, en promedio, el primer sangrado en las pacientes que tienen una placenta previa.

Cuanto antes sea el primer sangrado, peor es el pronóstico, habrá que cumplir con más reposo y muchas más serán las chancees de tener un bebé prematuro por la necesidad de interrumpir abruptamente la gestación. Es clásico también que los episodios de sangrado sean cada vez más importantes y más frecuentes una vez que aparezcan.

El diagnóstico de la placenta previa se hace por medio de una ecografía. Solo aquellas pacientes que no estén controladas, no tendrán ese diagnóstico antes que tenga algún signo de hemorragia. La ecografía tanto la abdominal como la transvaginal, son excelentes métodos para hacer dicho diagnóstico. La precisión de la ecografía es de casi el 95%.

Entre el 5 a 8% de las ecografías realizadas en forma precoz (primeras semanas del embarazo), pueden mostrar trofoblasto o placenta que cubre total o parcialmente el orificio interno del cuello uterino, sin embargo el 95% de esos casos no terminarán en placenta previa debido a que cuando se desarrolla la parte baja del útero, se logra que la placenta se aleje del orificio interno del cuello uterino.

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