La preparación al parto ofrece determinadas técnicas que pueden ayudar en los últimos instantes del embarazo.
Unas técnicas que comprenden posturas, conductas y respiraciones que pueden ayudar a la mujer en el momento de dar a luz.
Antiguamente, la única preparación al parto que había era la de coger la canastilla y salir pitando hacia el hospital o bien preparar unas mantas para envolver al niño que había nacido en el comedor de casa (y de eso no hace tanto tiempo, que mi abuela parió así a mi padre). Afortunadamente, la medicina ha dado pasos de gigante también en esta cuestión y ahora, la mayoría de las madres, parimos sin dolor. Es curioso que los cursos de preparación al parto se inicien, precisamente, cuando las mujeres dejan de dar a luz en casa para ser asistidas por médicos y personal sanitario en los hospitales.
En este tipo de cursos, se promulga la idea de vivir la experiencia del parto como un momento bonito, íntimo, especial y evitar al máximo que esté marcado por el dolor. El método más extendido es el conocido como respiración autógena con el que se incita a relajarse, desestresarse y aliviar tensiones mediante ejercicios de respiración, repetitivos, mientras enfocamos nuestro pensamiento intentar destensar los músculos y visualizar imágenes placenteras. Estos ejercicios ayudarán en el momento del parto a controlar las contracciones y atenuar ligeramente el dolor.
La preparación al parto creo que se ha perdido algo en los últimos años o, al menos, su eficacia ha sido menos relevante, desde que ha proliferado el uso de la epidural y la contratación de seguro privado. Cada vez son más los casos de partos programados o inducidos en los que, a la vez que te inyectan la oxitocina para dilatar, te pinchan la anestesia para no sufrir dolor. En ese caso, la preparación para el parto deja de tener su razón de ser.
Asimismo, ciertas actividades como el yoga o pilates, tienen grandes similitudes con las técnicas de preparación al parto, aunque no están enfocadas exclusivamente a este momento y, en los últimos años, son dos modalidades de ejercicio que cada vez practican más mujeres. Por lo que, a la hora de dar a luz, pueden poner en práctica y obtener el mismo beneficio que con la preparación. Son casi más recomendables los ejercicios de preparación al embarazo, que pueden ayudar para evitar molestias por el sobre peso, para dormir mejor, para mejorar la circulación, rectificar malas posturas de la espalda…
Los defensores de la preparación argumentan que también es un ejercicio válido no sólo para la madre, sino también para el padre, quien puede aprender o compartir mejor las sensaciones que vive la embarazada y comprender los miedos, inquietudes y sentimientos de su pareja por el embarazo y futuro parto.