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Los niños tienen sus propios gustos y, como los mayores, no dudan en mostrarlos. Después de tanto tiempo tomando sólo leche, es natural que muestren extrañeza cuando empiezan a probar nuevos alimentos.

Pero nada es imposible, así que cuando tu hijo tuerce la cara ante su merienda, sigue algunos consejos para que al menos la tolere o que, incluso acabe disfrutándola.

CONSEJOS:

• NO LAS MEZCLES DE ENTRADA: Las novedades deben aparecer en su vida una a una. Así, no sólo sabrás si cada fruta le sienta bien o no (por el riesgo de alergia), sino que también comprobarás cuál le gusta y cuál no. Una vez las haya probado, no hagas purés con más de dos o tres, como por ejemplo plátano, manzana y un poco de zumo de naranja.

• INTENTA QUE NO ESTÉ FRÍA: Deja la fruta que se va a tomar fuera del refrigerador o, al menos sácala un rato antes. Si cuando la has preparado te sigue pareciendo poco templada, sumerge el recipiente en agua caliente y remuévela para que la temperatura sea homogénea.

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• AÑADE CEREALES: Se hace por costumbre pero tampoco es necesario. Casi es mejor que le añadas una cucharadita de los cereales que usas para sus papillas que una galleta.

• DEJA QUE CURIOSEE: Los niños a los que se da libertad para manosear la comida acaban por comer mejor y más variado que los demás. ¡Y no es obligatorio que un bebé tome puré de fruta si puede tomarla aplastada o a mordisquitos!

• PREPÁRALA COCIDA: La manzana o la pera hervidas tienen otro gusto y otra textura. Dásela a cucharaditas o con un trozo de pan cuando ya tome cereales con gluten. Más adelante, la pulpa de la manzana hervida puede ser un delicioso acompañamiento para sus trocitos de carne.

• IMAGINA NUEVOS ZUMOS: Es conveniente que tome fruta “entera” por su aporte de fibra. De todos modos, si intentar que se la tome es una lucha constante, quizás es mejor que, a veces, se la des en forma de zumo. Puedes preparar cócteles muy vitamínicos y atractivos.

• TAMBIÉN ENTRE HORAS: La fruta no es sólo para merendar. A lo mejor te apetece mordisquear o chupar un trocito de manzana a media mañana o un ratito antes de cenar. Sé flexible y ten paciencia.
 

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