Cuidado…las aglomeraciones, las salidas al aire libre, las visitas a los centros comerciales… En todos estos lugares es muy fácil perder a un chiquito. ¿Qué podemos hacer para evitarlo y qué para encontrarlo?
Lo primero de todo: estar atento. Aunque el pequeño sea de los que no se despegan de nuestra pierna, son muchas las tentaciones que pueden distraerlo. Así que la primera regla es no perderlo de vista.

PREVENCIONES:

■    En los hipermercados hay muchos estímulos que lo atraen. Por eso debemos pedirle que no nos suelte de la mano o que se convierta en nuestro ayudante: dándonos las cosas que vamos metiendo en el changuito o carrito, pidiéndole opinión sobre lo que compramos…

■    En los grandes negocios es mejor ir de la mano al principio, sin soltarlo. Cuando hayamos recorrido el sitio, hay que vigilarlo si corre por los pasillos.

■ Es importante explicarle qué puede pasar si sale corriendo sin avisar. No se trata de asustarlo, pero sí de asegurarnos de que sabe que separarse de nosotros es peligroso.

■ También hay que identificarlo: además de comprobar que sabe decir su nombre completo y el de mamá (y la dirección, si es fácil), meteremos en su bolsillo una tarjeta con nuestro número de teléfono o le colocaremos una pulsera con todos los datos.

Vigilar no significa sobreproteger: Hay que estar pendientes, pero sin coartar su libertad y sus ansias de conocer. La idea es que él mismo tenga sus propios recursos y aprenda a ser autónomo.

¿Cuatro ojos ven más que dos?:No tiene por qué ser así. Cuando ambos padres salen juntos, pueden relajarse y vigilar menos a s hijos. Así, creyendo que el niño está con el padre o con la madre, el pequeño se puede despistar con más facilidad y perderse.

CONSEJO:

1. Si se ha perdido….ante todo trata de mantener la calma y poder pensar adónde ha podido ir. Si estamos en un centro comercial, por ejemplo, consultemos inmediatamente al personal o acudamos al servicio de megafonía.

2. El reencuentro.…descargar la tensión gritándole no sirve absolutamente de nada. El lo habrá pasado peor que nosotros, así que hay que abrazarlo, consolarlo y darle seguridad. Una vez que ambos esten tranquilos, hay que hablar y esplicarle las cosas.

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