Sus gestos siempre nos indican algo, que tiene sueño, que le duele algo, que está feliz….

–La pequeña se frota los ojitos e inclina la cabeza hacia el hombro, casi tocándolo. Los codos, que apuntan hacia afuera casi como espinas, denotan una actitud defensiva que recuerda a un erizo. Tiene sueño y no está para bromas. Es el momento de crear un ambiente tranquilo que la ayude a relajarse y a dormir.

–Una sonrisa deslumbrante y los brazos abiertos de par en par no dejan lugar a dudas: expresa su alegría por ver de nuevo a papá o a mamá. Es una sensación maravillosa para los padres que les muestra el fuerte vínculo que lo une a ellos.

–La chiquita tiene la mirada vacía, la cabeza apoyada en el hombro de mamá y el cuerpo flojo, incluso lloriquea un poco. No tiene por qué estar enferma, pero algo le pasa y necesita cercanía y consuelo en los brazos de mamá. Paciencia y mucho amor son remedios mágicos en estos casos.

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