Según  las mamás experimentadas, y lo corroboran los expertos, que el embarazo es una de las etapas de la vida en que es má fácil aprender cosas nuevas, descubrir las posibilidades de tu cuerpo y entrenarse en terapias de autoayuda. Así que ésta puede ser una oportunidad para poner el estrés a tu favor y descubrir un nuevo estilo de vida basado en la calidad de las cosas que hacemos y no en la cantidad. 

Técnica de relajación: la respiración consciente.

La respiración es automática pero se perturba frecuentemente con nuestras emociones como consecuencia de un mal funcionamiento del diafragma, el músculo de la respiración, que provoca una disminución de la capacidad respiratoria y, por lo tanto, de la oxigenación

Para qué sirve: Controlada por el sistema nervioso, la respiración tiene el objetivo de oxigenar bien la sangre para que haga llegar el oxígeno a los músculos y órganos vitales, y eliminar el gas carbónico. La respiración hace trabajar el diafragma y favorece un masaje natural de los órganos.

Cómo se hace: Una buena inspiración se realiza por la nariz y no por la boca. Con un poco de entrenamiento se puede modificar la frecuencia y amplitud de la respiración, mejorar su calidad y normalizar su ritmo.

  • Si sientes alguna tensión, afloja las prendas de ropa que te aprieten y fuerza un bostezo; ya que esto provoca un reaprovisionamiento de aire.
  • Piensa en respirar correctamente muchas veces al día (sentada, de pie, andando), es decir de forma voluntaria y consciente, amplia y profunda.
  • Opta por la respiración abdominal por sus virtudes relajantes. El aprendizaje se hace, tumbada sobre la espalda, poniendo una mano sobre el vientre y la otra sobre el pecho, para sentir los efectos.
  • Inspira profundamente el aire por la nariz, hinchando el vientre y evitando elevar el tórax.
  • Después espira a fondo por la boca metiendo el vientre para vaciar los pulmones, siempre sin mover el tórax.
  • Practica un mínimo de dos veces al día.

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