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Continuamos viendo como algo tan lindo y mágico como la arena, logra en los niños un sentimiento muy especial, al ver como se les escurre entre los dedos, como logran construir castillos, fuertes con soldados, princesas y dragones….,  es un elemento que está en todas las etapas del crecimiento de los niños. Pero entre los 3-4 años de edad, la arena sola ya no les basta, necesita otros elementos

TEN PRESENTE QUE:

• La arena sola ya no les basta. Necesitan instrumentos. Ahora ya son capaces de representarse el mundo y tratan de reflejar aquel en el que viven con piedras, palos, caracoles y muñecos.

• Lo mejor que podemos hacer es proveerles de herramientas; pequeños envases vacíos, tapas de envases, una botella cortada por la mitad, cubiertos viejos, pala, rastrillo, moldes con formas curiosas… todo le viene bien.

• Asegurémonos de que la iniciativa de la acción la lleve siempre el chico, incluso si quiere poner la arena en el balde y el agua en el moldecito de la arena. Si lo escuchamos y observamos con atención, veremos que incluso cuando juega a preparar comiditas nos cuenta mucho sobre sus inquietudes e intereses.

Empiezan los juegos de roles: arman escenas con decorados y personajes. Y la arena es un buen juguete para este enorme avance intelectual. Además, ayuda al chico a enfrentar dos grandes cuestiones que se le presentan a esta edad: el control de esfínteres y la agresividad.

En cuanto cumple los dos años, comenzamos a plantearnos, anhelantes, cuándo dejará los pañales. Antes esta demanda, el chiquito lo logrará jugando. Amasará arena (o plastilina) y la pasará de un recipiente a otro incansablemente. Lo que no le permitimos hacer con sus productos corporales, lo hará con la arena hasta que esté preparado para desprenderse de lo que sale de su cuerpo.

La agresividad es un componente necesario de la conducta humana. El chico empieza a reconocer la suya junto con la idea del bien y del mal (en sus juegos ya hay buenos y malos), lo cual le crea un problema: si expresa su agresividad, es un chico malo, lo reprendemos si rompe sus juguetes. Por suerte, ahí está la arena, lista para hacer construcciones y darnos el gustazo de saltar encima. No hay problema, porque los juguetes de arena no están hechos para durar.

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