Sin duda que a esta edad hay diferentes motivos para que se comporten así, no es que sean agresivos ni egoistas, están en una fase en la que les cuesta relacionarse de otra forma, aunque a veces nos encontramos con pequeños realmente peleadores o conflictivos.

•Tienen ansias de conocer, de explorar y de experimentar. Muchas veces, tiran del pelo para ver qué pasa y se quedan observando la reacción que se produce, ésa era la única finalidad. Y los empujones suelen ser fruto de un deseo de medir sus fuerzas.

El golpe es su manera de iniciar la relación, un poco primitiva, eso sí. Les encanta estar con otros niños de su edad (y lo necesitan), pero aún no han desarrollado estrategias adecuadas para relacionarse con ellos y suelen hacerlo bruscamente.

• Todavía no saben utilizar la palabra para resolver sus conflictos. Hablando, exponiendo las quejas y buscando soluciones se arreglan todos (o casi todos) los problemas. Pero sucede que, a esta edad, aún no saben hablar (o lo hacen de un modo muy elemental) y su aparente agresividad es solamente una manera de decir qué quieren o qué no quieren, su modo de hacerse entender y de solucionar problemas.

• Todavía no han aprendido a compartir. A estas edades entran constantemente en conflicto por cualquier objeto o por la atención del adulto. No es que sean egoístas, es que en esta etapa evolutiva se sienten el centro de todo. No conviene que lleven juguetes de casa a la escuela, ya que éstos suelen ser la principal fuente de conflictos entre los más chiquitos.

• Les resulta difícil canalizar sus emociones. El enojo no es el único desencadenante de una agresión entre niños. Se ponen nerviosos y, muchas veces, lo que empieza como una muestra de cariño (ir a dar un beso o un abrazo apretado al bebé que está a su lado) termina en un golpe. Ya lo dice el dicho: «No me quieras tanto y quiéreme mejor».

• Están finalizando la dentición y les salen las muelas de los dos años, tienen las encías inflamadas y les duele la boca. En esta fase. muerden todo lo que pescan. El problema viene cuando lo que se les pone al alcance es otro niño. Además, a esta edad se les suele sacar el chupete, lo que les produce mucho desasosiego.

Ahora está bien, pero después no. Cuando el bebé nos tira del pelo por primera vez nos hace mucha gracia, incluso agachamos la cabeza para facilitarle el acceso a nuestra cabellera. Pero, si no le vamos enseñando, no entenderá que luego, cuando tenga un año y medio, ya no nos hará gracia, sino que lo retaremos por eso.

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