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EJERCICIO:

Estarás en forma, aparte de mejorar las posibilidades de un parto sin complicaciones. Media hora de ejercicios tres veces a la semana es suficiente. Caminar, nadar o practicar yoga son buenas opciones.

UNA DIETA SALUDABLE:

Toma a diario frutas y verduras frescas, carbohidratos de lenta asimilación (pan, pastas, arroz, patatas, cereales integrales), proteínas (pescado, legumbres, carne, huevo) y lácteos (leche, queso, yogur).

TENTEMPIÉS NUTRITIVOS:

Picotear De vez en cuando te ayudará a mantener los niveles de energía y garantizará los nutrientes al bebé. Toma seis comidas (desayuno, almuerzo, comida, merienda, cena y algo antes de acostarte), en vez de tres abundantes, y asegúrate de que tus tentempiés son nutritivos: frutas, verduras, frutos secos, pan o galletas integrales o de semillas, frutas desecadas o lácteos.

BEBÉ:

Tú y tu bebé necesitan mucho líquido. Ingiere dos litros de líquidos en forma de agua, leche, zumos y caldos de verduras para que tu bebé se desarrolle y reducir el riesgo de estreñimiento, infección de tracto urinario y piel seca.

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