zapatos grandes

Antes de empezar a caminar los niños no necesitan ningún tipo de calzado, como mucho, si hace frío, hay que colocarles unos calcetines de lana en invierno o de algodón en verano para abrigarlos, evitando ponerle calcetines con fibra, pues los pies del niño sudan mucho y este tipo de calcetines no permite la transpiración.

En la etapa del pregateo el calzado sólo sirve para evitar que sus pies rocen con el suelo, se haga daño o reciba golpes en suelos rugosos. Cuando el niño ya gatea perfectamente, puede llevar unos calcetines con planta antideslizante o ponerse unas botas de gateo que llevan refuerzos en la puntera y en el talón pero sin suela rígida. El momento verdaderamente importante en cuanto al calzado del niño es a partir de los 10 meses, cuando empieza a dar sus primeros pasos.

¿Qué tipo de calzado necesita?

El calzado ideal debería poder fabricarse para cada niño particular, según las peculiaridades anatómicas de su pie. Como esto resulta imposible de realizar, las firmas comerciales fabrican un zapato estándar que pueda servir para todos los pies considerados normales. Sin embargo, todos los fabricantes procuran que sus zapatos tengan unas características comunes fruto de los estudios anatómicos y funcionales realizados por sus especialistas.

El zapato ideal, pues, es aquel que mejor se adapta al pie del niño y debe ser:

  • Ser resistente, porque el niño no para de moverse. Amortiguar el peso del pequeño.
  • Ser flexible, para que se pueda mover bien todo el pie. Ser transpirable, para que un pie sudoroso no esté húmedo.
  • Ser suficientemente amplio, para que el pie no se encuentre oprimido en su interior.
  • Sujetar bien el pie, para que no se tuerza e¡ tobillo.
  • Cerrar bien, para que al pequeño no se le caiga el zapato.
  • A partir de los 4-5 años, el zapato del niño debe seguir el patrón del pie adulto.

UN BUEN CONSEJO:

El pie crece dos números cada año en los niños pequeños y un número a partir de los 4-5 años. Lo indicado es comprar calzado un número mayor, siempre y cuando, una vez atado, el zapato ofrezca una buena sujeción. Debe tener 6mm más de ancho y 10mm más de largo.

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