No hace falta explicar por qué es importante cuidar la nutrición especialmente durante el embarazo. No solamente se trata de cuidar la salud de nuestro futuro bebé sino de cuidarte a ti misma para mantenerte en tu figura. He aquí algunos consejos, pero siempre es mejor preguntar a tu ginécologo o seguir los consejos de alguna clínica de belleza:

Mejor con menos azúcar

Una dieta rica en azúcares aumenta el riesgo de desarrollar diabetes gestacional, así que sustituye las galletas y los bollos por las galletas y los cereales integrales no procesados.

Come sano y evita los resfriados:

— Los especialistas en nutrición de Unilever te proponen este plan para afrontar los catarros: Alimentación equilibrada: cremas de verduras, zumos naturales y sopas ligeras te aportarán vitaminas y minerales.
— Variedad: tanto en el tipo de alimento como en la cocción y preparación de platos.
— Ingesta de líquidos: bebe mucho líquido (agua, caldos, sopas e infusiones).
— Frutas y verduras, abundantes: la vitamina C mejora los síntomas del resfriado.
— Otros nutrientes: huevos, carnes magras, yogures o pescado azul son ricos en selenio, aminoácidos esenciales, probiáticos, y estimulan el sistema inmune.
— Cocina ligera: prepara los alimentos de forma que faciliten su digestión y conserven los nutrientes: plancha, horno, papillote, vapor…

TRES de los mejores……

Además de las cinco porciones (recomendadas) de frutas y verduras (mejor frescas) que has de ingerir al día, intenta incluir:
Calcio: Esencial para la formación de los huesos del bebé. Lo encuentras los productos lácteos, sardinas en lata, salmón y frutas desecadas.
Hierro: Vital para fabricar los hematíes del bebé y prevenir la anemia en la mamá. Está presente en la carne roja, legumbres y verduras de hoja verde.
Zinc: Necesario para construir las células del bebé y desarrollar tu sistema inmune. Está presente en la carne, pescado, pollo y huevos.

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