Primera parte. Te contamos 10 aspectos importantes que debes saber sobre el yodo en el embarazo

1- El cerebro fetal lo necesita

El yodo es un micronutriente necesario para el desarrollo neurológico del feto. Su déficit puede conllevar un mal funcionamiento de la tiroides, una glándula endocrina que se encarga de producir hormonas tiroideas cuyas funciones, entre otras, son establecer conexiones cerebrales en el bebé en formación. De la cantidad de esas conexiones cerebrales dependerá,
por ejemplo, el nivel intelectual y la capacidad de pensamiento abstracto. Pues bien, para que la tiroides funcione bien necesita disponer de yodo.

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2- En la gestación hay déficit

Las necesidades de yodo aumentan durante el embarazo, y esto es así, pues no sólo se deben cubrir los niveles que precisa la madre, sino también los del feto. Hay que tener en cuenta que en los nueve meses de gestación él dispone sólo del yodo que le llega del organismo materno. Habitualmente, la mayoría de las gestantes llegan al umbral mínimo de yodo que evita que el bebé nazca con cretinismo (retraso mental), pero no alcanzan la cantidad óptima, la que favorece las conexiones cerebrales adecuadas.

3- Usar sal yodada no es la solución

Durante el embarazo no está aconsejado abusar de la sal, pues pueden provocarse otros problemas como la hipertensión. Así, el consumo de sal ha de ser moderado, aunque conviene que la que se ingiera sí sea yodada (ojo, es diferente a la sal marina simplemente). Para que tomando sal yodada pudiesen cubrirse las necesidades de yodo en la gestación, habría que ingerir entre 3 y 5 gramos diarios, lo que es claramente desaconsejable.

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