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La piel es un órgano que desempeña funciones vitales, entre ellas: regula la temperatura corporal y es una barrera que nos defiende de las agresiones externas, impidiendo que ingresen en el organismo sustancias tóxicas y microorganismos capaces de causar infecciones.

Pero para que pueda cumplir con su tarea protectora, es vital que esté sana. De ahí la importancia de cuidarla correctamente, en especial a la hora del baño y del cambio del pañal. El baño debe ser breve –para no resecar la piel- , con un jabón emoliente, suave, y neutro, y agua templada. Al finalizar, seca al chiquito delicadamente, sin frotar, y prestando atención a la zona de pliegues.

En el momento de cambiar al bebé, lo esencial es tratar de prevenir la dermatitis del pañal, una complicación que suele obedecer a dos causas: la humedad que queda si no se efectúa un correcto secado después de la higiene, y el contacto con el pis y la caca.

Otro aspecto importante es la vestimenta. La ropita tiene que ser cómoda y holgada, y las prendas que están en contacto con la piel deben ser de algodón. Hay que evitar los tejidos sintéticos, ya que pueden resultar irritantes. “Cuando hace frío lo ideal es ponerle ropita interior de algodón y arriba las prendas de abrigo”.

Y como el objetivo es tener una piel sana toda la vida,no podemos olvidarnos de la protección solar. El chiquito tiene que estar protegido siempre , y aprender –desde edades tempranas- a tomar recaudos para evitar daños irreparables.

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