Una de tus primeras tareas como mamá será curarle el ombligo a tu bebé. Para que no surjan problemas enumeramos una serie de pauta que debes seguir siempre:

1- Lo más importante es mantener la zona lo más seca posible.

2-A la hora del baño. La zona del cordón debe estar seca y perfectamente limpia. Puedes bañar a tu hijo aunque no se le haya caído aún el cordón, pero intentando que no se sumerja esa zona o que sea una inmersión muy breve, tras lo cual tendrías que secarlo muy bien. Si te es más cómodo, prueba a asearlo con una esponja.

3-Las curas. Tendrás que curar la zona del ombligo varias veces al día o tras cada cambio de pañal. Para hacerlo, usa alcohol de 70° (el habitual es de 90°, pero es demasiado agresivo para la delicada piel del bebé). Debes impregnar el alcohol en una gasa estéril (el algodón o los bastoncillos no se aconsejan, pues pueden desprender hilillos que se queden adheridos a la zona). La forma de aplicarle el alcohol es mediante pequeños toques, y nunca directamente a chorro sobre la delicada piel de tu hijo para que no sufra irritaciones. Además de este producto, para las curas también  puedes usar clorhexidina, pero no utilices nunca productos que contengan yodo (povidona yodada), pues se absorben a través de la piel, pudiendo causar alteraciones en el tiroides del bebé. Tampoco se aconseja el mercurocromo ni el mercurobromo ni los polvos de talco o los polvos de sulfamidas.

4- El pañal. Cuando le coloques el pañal a tu hijo, procura que el ombligo quede por encima. El problema de cubrirlo con el pañal es que puede mojarse con el pipí del bebé. No obstante, cuando lo cambies, si observas que alguna zona se ha manchado de orina o heces, límpiala a conciencia, poniendo especial atención a la unión del cordón con la piel sana.

5- ¿Gasa, ombliguero? Antiguamente se usaban ombligueros, pero hoy día están desaconsejados. Algunos pediatras y matronas aconsejan simplemente poner una gasita limpia, que se renovaría en cada cura, rodeando el cordón, pero otros prefieren no poner nada.

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