El secreto para que la subida de la leche transcurra sin problemas se traduce en dos palabras: inmediatez y frecuencia. Amamanta a tu hijo nada más nacer o a mamar (en la primera antes y media hora tras el parto) y permítele
el proceso que tenga “acceso directo” a tu pecho, aunque no vaya a comer (lo que se llama succión no nutritiva, que realiza para calmarse, sentirte…).

Si le das de mamar frecuentemente (sin sujetarte a horarios), tu cuerpo capta la señal y comienza a fabricar la leche que sustituirá al calostro. Se ha comprobado, además, que cuando se ha amamantado ya a un bebé, la leche tarda menos en subir y el pequeño gana peso antes que sus hermanos mayores.

Existen ciertas situaciones especiales

• Cesárea. Es la expulsión de la placenta la que origina la subida. Por tanto, el tipo de parto no interviene. Si das a luz así, sólo deberás buscar una postura cómoda y en la que tu hijo no se apoye en la cicatriz. Te recomendamos ésta: pon al bebé tumbado en la cama, a la altura de tu pecho, y girado hacia ti, mientras tú estás de lado, apo,vándote en un brazo.

• Bebé prematuro. Nacer antes de tiempo no es un impedimento para mamar del pecho; se ha comprobado que por encima de 1,500 kg pueden hacerlo. Además, la madre fabrica una leche adaptada para los prematuros que, más que ningún niño, necesitan beneficiarse de las propiedades de la leche materna.

• La subida se retrasa. Hay casos en los que tarda cuatro días o más. No te angusties: el calostro alimenta perfectamente a tu hijo y, a no ser que el médico observe que su ganancia de peso no es la adecuada, no hará falta que tome nada más. Algunas de las circunstancias que pueden provocar el retraso son padecer diabetes insulinodependiente, ser obesa y haber sufrido un estrés intenso en el parto.

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