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Muchas veces las vacaciones hacen aflorar con frecuencia crisis de pareja. Romper con la rutina, pasar mucho tiempo juntos o claudicar siempre ante los deseos del otro son algunas de las causas que precipitan conflictos y peleas.

Planificarlas con tiempo, respetando las necesidades y deseos de cada uno, es fundamental si queremos disfrutar del ocio y recargar las pilas. Las esperadas vacaciones pueden transformarse en una prueba de fuego para muchas parejas.

Una de las causas que genera gran malestar en muchas parejas con hijos es el hecho de que las madres siguen cargando, mayoritariamente. Con todo el trabajo doméstico y los padres son los únicos que descansan.

Muchas veces la mamá siente que se ha pasado el año fantaseando con todo lo que hará en las vacaciones y luego sólo tiene tiempo para cuidar los chicos y cocinar, y se pone de malhumor cada vez que ve a su marido leyendo tranquilamente.

Este tipo de situaciones podrían evitarse si se tienen presente ciertos aspectos:

Si antes de salir se tiene una idea general de las actividades que se planean realizar y se llega a un acuerdo sobre el tiempo que cada uno dedicará al cuidado de los hijos y del que le gustaría disponer para sí mismo. Para eso es necesario tener una buena comunicación de ambas partes, para que ninguna se pueda sentir que se abusan de ella o él.

• Otras de las opciones es elegir la calidad por encima de la cantidad. Es decir que algunas parejas para evitar este tipo de situaciones de abuso, planifican tener una vacaciones más cortas, pero en un buen hotel con guardería.

• Otra alternativa es dividir las vacaciones en dos bloques. Durante uno de ellos, los chicos (si tienen suficiente edad), pueden pasar unos días en un campamento. La pareja aprovecha ese tiempo para disfrutar a solas, incluso pueden elegir un hotel cercano adonde estén los niños. Cuando se reúnan de nuevo, pasarán otro período de vacaciones en familia.

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