estimular

Los estímulos son necesarios para que el bebé se desarrolle bien, para adquirir y perfeccionar habilidades nuevas y para aprender y progresar. Y la mejor estimulación la pueden ofrecer los propios padres en el trato diario con el bebé: darle un masaje, hablarle, cantarle, acunarlo o balancearlo son excelentes estímulos para un chiquito.

El recién nacido pasa mucho tiempo durmiendo. Así que hay que intentar interactuar con él a la hora del baño, en el cambio de pañal, en el paseo diario,.. o siempre que esté dispuesto. A medida que vaya creciendo, aumentarán su curiosidad y sus ganas de aprender, y demandará más atención y estímulos.

Aprovechemos los momentos en los que está más receptivo (al despertarse por la mañana y después de la siesta) para jugar con él, sin forzarlo ni abrumarlo. Si está cansado o no tiene ganas, hay que respetarlo. Si lo forzamos para que nos atienda, únicamente lograremos agobiarlos.

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