Cuándo nuestro hijo no quiere comer, la hora de la comida se transforma en un momento no grato en el hogar, generalmente los padres, se ponen nerviosos y tienden a perder la paciencia y vienen los reproches a la conducta del niño frente a los alimentos. 

Hay que tener presente la diferencia que existe entre tener hambre, que es la normal necesidad de comer,  y la de tener apetito que es el normal deseo de satisfacer el gusto. La conducta alimenticia de los niños necesita de una guía, desde que comienzan a comer  ya que tiene una gran importancia en el crecimiento físico y emocional de tu hijo.

Te ofrecemos una serie de consejos, para poder superar ciertas situaciones: 

–La hora de la comida debe ser agradable y necesaria para el niño.
–Ayudalo ante la percepción de la comida. Servile en un plato más grande la misma cantidad de comida para que perciba menos comida dentro de su plato.
–Es importante que coma toda la familia al mismo tiempo, para que se apropie de los hábitos alimenticios. Si es imposible comer todos juntos por un problema de horarios, trata de hacerlo los fines de semana, para que tu hijo vea que simpre que se puede, la familia se sienta a la mesa al mismo tiempo.
—Permitir escogerle su menú puede influir en el éxito o fracaso de su alimentación. El éxito no significa solamente que el niño consuma los alimentos sino también el desenvolvimiento natural y saludable al comer.

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