La oportunidad de ser feliz en la vida depende, en gran parle, de los valores que los niños aprenden en la infancia y de los recursos que les damos para enfrentarse a ella. Estos son algunos consejos clave para lograr que ambos: padres y hijos, aprendan a gozar de las cosas de la vida desde sus primeros meses:

Disfruta de la maternidad. Ser madre o padre no es una obligación ni una responsabilidad, sino una opción personal y una oportunidad única de dar y recibir amor. Si les transmitimos cariño y notan que somos felices a su lado, se sentirán felices también.

Confía en ti misma y se positiva. Unos padres inseguros o pesimistas transmiten a los niños sus miedos e inseguridades. Sujétale con firmeza y cariño cuando le cojas en brazos, vístele con mimo, masajéale con suavidad tras el baño y, aunque seas primeriza, no tengas miedo a equivocarte. Sonríe, la experiencia se gana con el tiempo. Cada día podéis aprender cosas nuevas.

Acéptale tal cómo es. Muchos padres se quejan de que su niño es demasiado tímido, mal comedor o muy nervioso. Tu hijo es como es. Así que, en vez de preocuparte por los posibles “problemas”, piensa en sus muchas virtudes.

Dale libertad e independencia. Es importante no sobreprotegerlos desde pequeños y dejar que hagan las cosas por sí mismos y se equivoquen: que se manchen, que se caigan, que prueben sabores nuevos… Al fin y al cabo, la vida es una aventura y un aprendizaje continuo.

Enséñale a disfrutar de lo que tiene. Es bueno que le enseñemos a valorar las cosas que están a su alcance: sus juguetes, sus cuentos…

Potencia y amplía su vida social. Invita a otros niños a casa u organiza salidas o encuentros con la familia o amigos que tengan hijos de su edad. Los lazos afectivos dan seguridad y confianza y sentirse integrado socialmente también.

1 comentario

Dejar una respuesta