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1- Guardar el chupete y no sacarlo nunca más, muchas veces funciona. No es un método sencillo y requiere de paciencia.

2- Cambiar el chupete por vasos para beber, que fomentan el desarrollo de la coordinación entre la vista y las manos, y ayuda a poner fin al hábito del chupete.

3- Hablar con el niño y recordarle que ya es mayor, y que no necesita chupete.

4- Maneje metas con el niño, como por ejemplo, que use el chupete solamente para dormir, y prémielo por conseguir esas metas.

5- La reafirmación positiva funciona bien con los niños de más de un año. Elogiarlos cuando comportan como niños mayores es una buena técnica. Hacer un calendario: Se utiliza en niños mayores de 3 años. Se hace un calendario mensual grande y se le ponen estrellas o pegotines en los días en que no usó el chupete y de esa manera se va haciendo una estimulación positiva.

6- No se frustre cuando si no tiene éxito; eso pondrá las cosas más difíciles.

7- Si se mueven los dientes del niño, hable con el dentista y pídale consejo.

EN CONCLUSIÓN: No existen pruebas suficientes para potenciar o rechazar el uso del chupete. Sin embargo, sí debe hacerse hincapié en la importancia de no iniciar su empleo antes del mes de vida, luego que se haya establecido claramente la lactancia materna, de restringirlo a partir del año de vida y suprimirlo alrededor de los 2 años. Del mismo modo, hay que insistir en que sólo se utilicen los chupetes que cumplan las normas de seguridad y en que se cuide de manera rigurosa su higiene para evitar posibles infecciones buco dentarias.

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