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El hipo no tiene más importancia que el lógico malestar que le provoca. La crisis de hipo duran unos minutos, aunque se conocen casos de adultos que lo han sufrido durante semanas, meses. En el caso de los bebés de esta edad acostumbra a desaparecer antes de los cinco minutos.

Si el hipo llegara a durar más allá de unos minutos y que se repita varias veces al día puede ser consecuencia de una enfermedad que afecte al nervio neumogástrico que es el que, al transmitir las órdenes de contracción al diafragma, genera el hipo. Pero la patología de este nervio es casi exclusiva de los adultos.

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CONSEJOS PARA QUITARLES EL HIPO:

MASAJEA SU ESPALDA: Colócale sobre tu hombro y dale golpecitos suaves o traza circunferencias con cierta energía. Al cabo de un rato expulsará el aire. También puedes tumbarle boca abajo sobre tus piernas, aunque sólo si hace un rato que ha mamado o tomado el biberón. Si no puede vomitar la leche. No te preocupes si tarda en desaparecer, para que pueda relajarse es vital que tu mantengas la tranquilidad.

OFRÉCELE EL CHUPETE: Al succionar, el cerebro “comunica” al estómago que está a punto de recibir comida. En cuanto recibe el mensaje, el estómago empieza a vaciarse, va reduciendo su tamaño y, por lo tanto, deja de ejercer la presión que realizaba sobre el diafragma.

COMPRUEBA EL ESTADO DE LAS TETINAS: Un agujero demasiado grande es tan malo como uno obstruido o demasiado pequeño. Cámbiales periódicamente para asegurarte de que realizan buen su función. Lo comprobarás poniendo el biberón boca abajo: si la tetina está en buen estado caerán unas gotas que acabarán por detenerse.
 

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