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Cuándo los niños no saben perder

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Algunos niños no saben perder cuando juegan: se enojan, insultan, patalean, dicen que los demás hacen trampas, se retiran del juego… No es una cuestión sin importancia y puede suponer un escollo en su desarrollo social. Pasados los primeros años, seguir considerándose el centro del mundo y querer ser siempre el primero y el mejor es un signo de inmadurez.

A partir de los siete años, aproximadamente, una parte de los juegos se basa en una competitividad reglamentada por una serie de normas que hay que aprender a respetar. Estos juegos implican en buena medida un entrenamiento para la vida social.

Un niño puede no saber perder por estar sobre-protegido y acostumbrado a salirse siempre con la suya. Ganar unas veces, perder otras, es el precio para disfrutar de una actividad compartida, pero el chico que no sabe perder pondrá trabas a esta actividad y se ganará la antipatía de los otros.

Los padres pueden hacer mucho por solucionar esta situación:

•Es importante que no alaben demasiado al ganador ni humillen o ridiculicen al perdedor. Deben poner el acento en divertirse.
• Tienen que explicarle las consecuencias de no saber perder: antipatía, rechazo y puesta en peligro de la amistad de los otros.
• Hay que animarlo cuando vean que aumenta su deportividad, elogiándolo por saber perder sin enojarse, también hablando con él antes de que empiece el juego y preparándolo para perder, si llega el caso, sin tener una rabieta.

Y cuando vean con el pequeño algún espectáculo deportivo, harán bien en darle el ejemplo desdramatizando, inculcándole que los rivales no son enemigos, que el juego limpio y el pasar un rato entretenido es más importante que el empeño en que gane nuestro equipo a toda costa.

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Silvia Martínezhttp://bebesyembarazos.com
Educadora social, fotógrafa y amante de la vida. Tengo bastante experiencia en diseño gráfico, montajes, restauración, carteleria, etc. Dentro de mis aficiones tengo que decir que me fascina dibujar, la música, el cine, leer y, claro está, escribir (tengo algunos cuentos y relatos cortos)... ¡entre muchas otras cosas!

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