Dilín! ¡Dflín! ¡Dilín! íDflín!
Cuando los Habitantes del Bosque se despiertan, parpadean inquietos, levantan la cabeza y aguzan el oído para escuchar mejor.

¡Dilín! ¡Dilín! íDflÍn! ¡Dilín!

¿Qué sucede? ¿Quién hace tanto ruido? ¡Un despertador como ése jamás se había escuchado en el bosque!
-No os preocupéis -dice Cuervo-. Iré a ver qué pasa. ¡Volveré en seguida!
Levanta el vuelo y aletea en el aire hasta que advierte que el sonido proviene de un lugar poblado de bambúes.

-¡Gra, gra! Lo digo y lo repito. ¡Gra! ¡Liebre es quien está alborotando! Oye Liebre -la regaña, dejándose caer al suelo-, ¿qué estás haciendo?

-¿No lo ves? -replica Liebre-. Estoy tocando esto -y golpea con martillos de madera unas botellitas que tiene ante ella-. Yo no tengo un órgano de verdad, de modo que los ratones me ayudaron a juntar esas botellas. Les he puesto agua dentro. en unas más, en otras menos, de manera que cada botella tiene su propio sonido. ¡Escucha! ¿No es hermoso? ¡Dín, don, ton, ton, ton! Es una marcha nupcial. La compuse yo. Se titula: «Larga vida y felicidad a los esposos. y que tengan muchos bebés.»

-Muy bonita. Pero, ¿a quién se la dedicas?
-¡Cómo! ¿No lo sabes? Mirlo se casa hoy con su novia. ¡Ah! ;Aquí llegan! ¡Hazte a un lado!
Todos los Habitantes del Bosque van vestidos con sus mejores galas y se han alineado al borde del camino mientras la procesión nupcial avanza con mucha solemnidad.
Rata Negra va delante. El novio viste de negro y la novia luce una hermosa y delicada cola que los abejorros llevan en volandas.
Los ratones han esparcido flores perfumadas a lo largo de todo el camino, Liebre toca su música y los herrerillos cantan a coro:

Que sean felices,
es lo que hemos pedido; que coman perdices
y pichones en el nido.

En medio de tanta alegrían han servido un banquete en una mesa al aire libre. Tan larga es, que no han podido encontrar un mantel que la cubra del todo. Es decir, sí que hay un mantel lo suficiente grande como para cubrir la mesa, pero pertenece a las Hermanas Ratitas, y ellas no han querido prestarlo para esta ocasión.
—Se utilizará —dicen— sólo cuando una de nosotras se case.
Lo cual significa nunca. porque son tan felices siendo unas solteronas que el pensamiento de casarse no ha pasado nunca por sus cabezas.

Finalmente, han sido necesarios cinco manteles para cubrir la mesa y todo queda muy bonito. Rata Negra se levanta y propone un brindis: “¡Viva los novios!”Qué sean muy felices.
         

Extraída: Libro Historias del Bosque

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