Durante los siete a los doce meses, el bebé domina el gateo y quiere explorar otras posibilidades como trepar. El aprender a trepar le estimula mucho al niño y le conduce a nuevas experiencias y nuevas alturas. El bebé lo pasa bien y puede entusiasmarse mucho, pero al mismo tiempo, no es consciente de sus riesgos y, por lo tanto, no está preparado para actuar ante algunos obstáculos. Un ejemplo de algunos lugares que les apasionan a los niños son las escaleras. Subir las escaleras no es tan peligroso como bajarlas. Una vez el niño ha subido, quiere bajar y descenderlas tiene un serie peligro.Un bebé no puede bajar solo las escaleras; necesita la ayuda de un adulto.

Para un bebé de esta edad, cualquier objeto que esté fuera de su alcance le resulta atractivo. En esta etapa, la curiosidad no tiene límites y nadie se imagina los peligros que pueden ocultarse en casa y que pueden hacerle daño al bebé aventurero. Para aquellos niños impacientes que desean treparlo todo, lo más recomendable es instalar una barrera de seguridad para prevenir, por ejemplo, el acceso a la escalera. Una medida aunque, algo más drástica, son aquellos parquecitos en los que colocamos al bebé para que juegue y él no puede salir por lo que podemos dedicarnos a otras tareas sin necesidad de viligarle todo el rato.

Aunque parezca extraño, no a todos los bebés les gusta trepar. Hay niños que no prestan la menor atención en juguetes que estén fuera de su alcance como en un lugar más alto. En definitiva, si nuestro hijo es trepador, debemos tener mucho cuidado mientras que si es más precavido, estará fuera de estos riesgos.

 

 

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