Segunda parte. Continuamos dándote información sobre las deformidades craneales en los pequeños. Con un tratamiento sencillo, sin necesidad de intervención quirúrgica, puede corregirse una deformidad craneal si se empieza cundo el bebé todavía tiene el cráneo maleable.
Antes de recurrir a la ortopedia hay que agotar todas las posibilidades de mejoría con tratamientos conservadores, pero si los resultados no son positivos la ortopedia puede ser la gran solución. Se trata de confeccionar una pieza a medida cuanto antes, entre los tres y los doce meses. Y entre el año y los dos años se empiezan a observar mejorías importantes en el tratamiento. A partir de los dos años se desaconseja el método por poco efectivo, porque el cráneo se ha hecho rígido, grueso y no moldeable.
El éxito del tratamiento ortopédico craneal radica en aprovechar el máximo crecimiento del volumen cerebral de un lado y la máxima maleabilidad de los huesos craneales del otro. Las bandas ortopédicas, que se usan durante 23 horas al día, son cómodas y ligeras, el periodo de adaptación requiere de apenas unos pocos minutos y no crean ningún problema de crecimiento sobre el cerebro. Por otra parte, la supervisión de la evolución se hace primero semanalmente por debajo de los siete meses de edad, y quincenalmente por encima, con el fin de ir ajustando paulatinamente la banda al crecimiento del niño.
Cómo debe dormir el pequeño: Se aconseja la postura decúbito supino, pero alternando el descanso sobre los dos lados de la cabeza. Ante cualquier desviación de la normalidad debemos investigar cómo duerme el pequeño y evitar la presión sobre dicha zona. Sigue siempre las instrucciones de tu médico.
Cuál puede ser el orígen del problema: Las causas pueden ser ante-natales (embarazo múltiple, defecto o exceso de líquido amniótico, tumoraciones uterinas, trabajo de parto prolongado…) o post-natales (concomitancia con una tortículis muscular congénita, posición de descanso siempre en el mismo lado, uso prolongado de asientos duros, etc.)