En los últimos 10 años el nivel de colesterol en los niños de nuestro país ha aumentado de forma alarmante. El sedentarismo y la ingesta excesiva de calorías son las causas principales. Se calcula que cerca del 20% de los pequeños padece hipercolesterolemia, una cifra muy similar a la que se da en edad adulta.

Los especialistas consideran que las tasas son excesivas cuando el colesterol supera los 200 miligramos por decilitro de sangre. Auque no hay estudios concluyentes, se teme que este hecho suponga un adelanto de la edad de aparición de las enfermedades cardiovasculares.

No en vano, el colesterol está considerado el responsable más directo de la alteración coronaria, es decir, de las anginas de pecho, los infartos de miocardio y la muerte súbita en la población adulta.

Pero, dada que la relación entre la hipercolesterolemia infantil y la adulta no está confirmada, los pediatras prefieren ser cautos y algunos consideran que no es recomendable hacer un seguimiento en los niños de este trastorno dado su modesto valor predictivo.

Sin embargo, en lo que todos coinciden es en que la prevención pasa por un cambio del estilo de vida. Para ello se aconseja especialmente:

  • Incrementar la actividad física
  • Limitar el consumo de grasas saturadas
  • Proteger a los niños del consumo de tabaco
  • Implicar a la familia y a la escuela en la adopción de hábitos sanos en la alimentación y en las rutinas diarias (ejercicio, actividades lúdicas…)

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