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Ten presente que en el tema de la muerte “hablar claro”, es muy importante y a la larga siempre facilita las cosas. Incluso para muchos adultos, la muerte es tema tabú: simplemente, no nos gusta. No es de extrañar, por tanto, que muchos de nosotros evitemos la palabra. Aunque usar expresiones del tipo “pasar a mejor vida” puede ayudarnos a aliviar el golpe en cierta medida, para un niño pequeño, lo único que consiguen es añadir confusión.

Si le dices a tu hijo de tres años: hemos perdido a la abuelita (por ejemplo), él se pondrá a buscarla por la casa, igual que cuando se pierde su osito de peluche. Pero si la idea de una vida después de la muerte encaja con tus creencias personales, está bien decirles que la abuelita ha muerto y se ha ido al cielo. A los niños pequeños les consuela bastante esta idea, porque la idea de que la abuelita continúa con su vida en el cielo, haciendo las cosas que siempre ha hecho, les permite mantener su relación con ella.

Tu hijo debe saber que, aunque la vida continúa, está bien hablar de la abuela y echarla de menos. Plantar un árbol o poner nombre a una estrella en su honor puede constituir una buena rutina de rememoración, cómo hacer una caja de recuerdos, puede ser una bonita forma de recordar a un familiar o animal querido, guardar en ella fotos dónde aparezcas junto a ella, o algún pañuelito o otro objeto que ella te halla regalado. Echarle una ojeada a sus contenidos de vez en cuando proporcionará a tu hijo un recuerdo de la especial relación que mantuvo con ese ser querido y le ayudará a mantener viva su memoria.

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