Como primera premisa diremos que hay que considerar al desayuno como importante e imprescindible. Deberá cubrir, al menos, el 25% de las necesidades nutritivas del niño.

Es necesario comentar que, en España, entre un 10% y un 15% de los pequeños no desayuna y, de un 20% a un 30%, lo hace de manera insuficiente. Por tanto, es primordial que las personas encargadas de la alimentación del niño, tomen conciencia de lo esencial que es desayunar diariamente. Sólo así, el rendimiento escolar del niño se verá favorecido, puesto que personalmente habrá adquirido todos los nutrientes esenciales.

Desayuno en familia

A media mañana, los escolares pueden tomar, como refuerzo de los alimentos consumidos durante la primera hora del día, una fruta, un yogourt o un bocadillo de pan con queso, por ejemplo. Pero, estas pautas las deberemos de incluir en la dieta infantil lo antes posible, evitando, en la medida de lo posible, que el niño abandone el hogar para asistir a la guardería o escuela sin haber ingerido ningún tipo de alimento.

Y es que, según opina la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) del Ministerio de Sanidad y Consumo, “los niños que desayunan mal, llegan hambrientos a la hora del recreo y entonces comen demasiado y no siempre lo conveniente: chucherías, bollos, … que, adémás, les quitan el apetito a la hora de la comida. No se debe sustituir nunca un desayuno completo por este tipo de alimentos”.

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