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Uno de los primeros signos del embarazo es el cansancio generalizado y las ganas de dormir a todas horas. Incluso hay mujeres que sospechan que han quedado embarazadas antes de confirmarlo porque sienten fatiga y sueño excesivos. El embarazo supone una etapa de cambios progresivos, significativos y reversibles en el cuerpo de la futura mamá. Las funciones fisiológicas se ven alteradas en la mayoría de las ocasiones y el sueño no está exento de perturbaciones que se mueven en un continuo, que va del insomnio a la somnolencia extrema.

Durante el primer trimestre, muchas mujeres experimentarán cansancio diurno y sentirán que para despertar necesitan un esfuerzo sobrehumano. La responsable es la progesterona, hormona implicada en el embarazo, que se libera en grandes cantidades durante las ocho primeras semanas de gestación, y que provoca entre otros efectos fatiga, fallos de memoria y sopor. Para combatirlo, lo mejor es descansar siempre que podamos.

A partir del séptimo mes se caracteriza por dificultades de conciliación y múltiples despertares nocturnos, que hacen que dormir una noche sea misión imposible para una embarazada. La mujer puede intentar hacer cosas en casa que le permitan dormir como, por ejemplo: tomar un baño caliente antes de acostarse; un vaso de leche o té caliente antes de dormir; hacer ejercicios antes de meternos en la cama; intentar relajarnos, dormir en posición fetal, sobre el lado izquierdo preferentemente, que facilita la irrigación de sangre a la placenta, entre otras cosas. Lo mejor es que vuestro médico os recomienda queé es lo mejor en vuestro caso para descansar y dormir bien.

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