embarazo

Durante el embarazo puedes tomar el sol, pero con mucha precaución. Las exposiciones al sol deben ser limitadas a lo largo del proceso de gestación. Los rayos del sol son buenos porque te ayudan a sintetizar la vitamina D, buena para el estado de ánimo, y que el cuerpo necesita especialmente durante el embarazo. Pero eso sí, siempre con precaución.

La piel de las embarazadas sufre algunos cambios que se relacionan con las variaciones hormonales propias del la gestación. Es importante considerar que estos cambios son fisiológicos, es decir que no deben ser considerados enfermedades. Uno de los cambios que más se suele ver en las mujeres embarazadas es la hiperpigmentación (oscurecimiento de la piel). Los pezones, las axilas y el dorso del cuello también se pigmentan. Otra hiperpigmentación muy frecuente son las manchas que se manifiestan como manchas parduzcas y desparejas en la frente, sienes y zona central de la cara. También, la pigmentación de una línea recta entre el pubis y el ombligo. Lo cierto es que estos cambios están relacionados con los cambios hormonales y todos empeoran con el sol.

Si te da el sol, debes tener cuidado. Recuerda que las mujeres embarazadas no deben utilizar cremas blanqueadoras. Es muy importante extremar las medidas de fotoprotección tanto con relación a la exposición a la luz solar como a las distintas fuentes artificiales. Se debe utilizar fotoprotectores de amplio espectro; usar ropa adecuada, reducir al mínimo la exposición a los RUV. Si te gusta exponerte al sol, debes tener presente que lo más aconsejable es hacerlo entre 10 y 15 minutos al día.

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