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Además de los grandes riesgos físicos que el tabaco supone para el correcto desarrollo del feto cuya madre fuma durante el embarazo, un equipo de investigadores británicos ha descubierto que los recién nacidos son más alegres si la embarazada dejó el tabaco durante la gestación frente a los bebés de las que no lo hicieron, presentando éstos un carácter más irascible.

La asociación entre dejar de fumar y tener bebés más felices según estos investigadores no es casual, ya que han demostrado que las mujeres que sacrificaron este vicio a favor de la buena salud de los hijos demuestran un carácter más comprensivo y estable transmitiéndose al bebé, que aquellas que no lo lograron.

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