El embarazo es una experiencia muy emotiva. Normalmente los médicos y las matronas, así como tu familia y amigos, se fijan sobre todo en los aspectos físicos de la gestación. Lo que les preocupa es tu salud y la del bebé, ya que los aspectos físicos son más fáciles de observar por los demás. Sin embargo, la mayoría de las mujeres embarazadas están de acuerdo en que las emociones y los cambios de humor son igual de importantes.

Casi todas las mujeres desean ser madres. Pero cuando finalmente llega el embarazo es posible que los sentimientos que genere sean algo distintos de los esperados. Quizá una mujer que pensaba sentirse aterrada se encuentre sorprendentemente tranquila, mientras otra que creía estar preparada, sienta una repentina inseguridad. Normalmente, los sentimientos cambian con cada trimestre que pasa y cada fase del embarazo conlleva sus propios problemas emocionales.

Durante el primer trimestre, quizá tengas que asimilar el propio hecho de estar embarazada. En el segundo, es posible que te concentres en la idea de que en verdad vas a tener un bebé. Y en el tercer trimestre, es probable que prolongues esa idea en el tiempo y contemples las responsabilidades que conlleva ser madre. Todo ello requiere un importante ajuste emocional. Un embarazo también cambia la dinámica de las relaciones familiares. Si vas a tener tu primer hijo, pasarás de ser un individuo o parte de una pareja, que sólo tiene obligaciones para consigo misma o para la pareja, a tener la responsabilidad permanente de un pequeño totalmente dependiente.

A continuación se indican algunas emociones y reacciones que manifiestan muchas mujeres embarazada. No todas ellas son negativas:
•    Alegría, felicidad y excitación.
•    Depresión, incertidumbre o miedo.
•    Irritabilidad.
•    Calma.
•    Mayor dependencia de la pareja o de la familia
•    Orgullo por haber realizado un milagro.
•    Amor y apego por el bebé, aun sin haber nacido todavía.
•    Reacciones ante los cambios de tu imagen física (quizá te guste el aspecto de tu cuerpo durante el embarazo o quizá no).
•    Ansiedad por la economía familiar, la distribución de las habitaciones, el cuidado del niño, la pérdida de independencia, los cambios en la relación con su pareja, el parto, si serás una buena madre…
•    Hipersensibilidad ante los comentarios o consejos de los demás.
•    Llanto frecuente.
•    Fantasías acerca del bebé.

Lo mejor es hablar con otras mujeres embarazadas y darte cuenta de a todas les pasa lo mismo. Es importante salir, relacionarse con otras embarazadas, apuntarse a cursillos de hidroterapia para embarazadas, etc… Esto te servirá como una terapia de autoayuda y sabrás controlar mejor tus emociones.

 

Imagen: link salud

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