Decorar el dormitorio de tu bebé es todo un placer. Pero para acertar no sólo debes dejarte llevar por tus gustos: es importante que seas consciente de lo que realmente necesitas y del espacio de que dispones.

Antes de comprar los muebles tendrás que decidir cómo quieres que sean las paredes y el suelo. Elige cuanto antes el color de la pintura, el papel o la cenefa que pondras, así como la superficie del suelo.
Una vez tomadas las primeras decisiones, piensa en cómo vas a distribuir la habitación. Lo mejor es dejar un espacio central libre y, a partir de ahí, colocar los muebles que te convenga.

Estos son los imprescindibles.

MOISES: hay mamás que optan por usar el cuco durante un tiempo y después trasladan el bebé a la cuna al cabo de pocas semanas. Para el resto, el moisés es una gran compra: el bebé duerme en él varios  meses y puedes desplazarlo por toda la casa.

CUNA: fuerte y estable, tienes que colocarla lejos de ventanas y puertas,    
estantes e interruptores elevados. Si eres de las que piensas en el futuro puedes decidirte por una cuna convertible, ideal para que el bebé duerma en ella hasta los tres años, o más.

Cómoda cambiador: la mayoría de la ropa de los primeros meses la guardarás  mejor doblada en cajones que colgada en un armario. Y si la eliges con cambiador (las hay incluso con bañera), incluso ganarás espacio.

Armario: hay que ser previsora, en poco tiempo lo necesitarás. Aunque todavía no lo llenes de ropa, si que necesitas un lugar para guardar pañales, calzado, ropa de cama o abrigo…

Iluminación: merece un capítulo aparte. Necesitas una luz central que llene toda la habitación de luz. Elige también una lámpara que te ofrezca una luz más tenue, por ejemplo una de sobremesa, para que puedas moverte por la habitación cuando te reclame por la noche.

Complementos: un sillón o una silla cómoda te irán muy bien para darle el pecho o el biberón por la noche. A medida que crezca, necesitarás alguna estantería, un perchero, un baúl…

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