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Continuamos hablando sobre pequeños hábitos en los niños.

A RECOGER:

Los niños deben aprender que cada cosa tiene su lugar para que no se conviertan en personas desordenadas. Por ello, es importante enseñarles a recoger sus juguetes, una vez se termine de jugar, y que poco a poco aprendean a ordenar su habitación y que ayuden en la realización de algunas tareas domésticas sencillas. No se trata de imponer el orden como un castigo, sino que los pequeños aprendan que las cosas deben de estar en su sitio para que no se estropeen y para que las encontremos siempre que las necesitemos. Una vez termine de jugar, empieza a recoger los juguetes y anímale a que te ayude, por ejemplo, a guardarlos en su caja. Los niños aprenden por imitación, así que empezará a hacer lo mismo que tú. Prémiale con una sonrisa y se sentirá reconfortado.

SABER COMPARTIR:

Los humanos no contamos entre nuestras capacidades innatas la predisposición a compartir, sino que es un hábito que vamos adquiriendo con el tiempo. Los seis primeros años de vida, las personas somos egocéntricas por naturaleza. Por ello, es imprescindible que los adultos enseñen a los pequeños las bondades de compartir objetos (juguetes…) con otras personas.

Antes de los tres años, los niños prefieren jugar solos y no ven con buenos ojos que otros niños se apropien de sus juguetes y cosas. A partir de los tres años, empiezan a compartir afectos y a jugar con otros pequeños, pero no es hasta los cinco años que aprenden que compartir puede ser algo divertido.

Los padres deben animar a sus hijos a compartir sus cosas con otros niños, sin forzarlos u obligarlos, al mismo tiempo que tienen que dejar claro que no pueden agarrar objeto de otras personas sin pedir permiso.

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