huesos

En contra de lo que puede parecer, los huesos no son estructuras inertes, sino tejidos vivos que crecen y se desarrollan. Están formados por fibras colágenoas, proteínas y células óseas envueltas en sales de calcio, el mineral que les proporciona su típica dureza. La buena salud y resistencia de los huesos depende, sobre todo, de una alimentación adecuada y de la práctica de ejercicio físico durante los primeros años de vida. Según se ha comprobado en varios estudios, los  huesos se desarrollan desde el nacimiento hasta los 35 años (cuando alcanzan su máxima masa ósea) y, a partir de este momento, sufren una lenta, pero inexorable pérdida de volumen.

¿Qué necesitan nuestros hijos para tener unos huesos fuertes y resistentes en el futuro?:

TOMAR CALCIO: Es el nutriente que más influye en los huesos. y el niño lo obtiene a través de la leche y sus derivados y también de las hortalizas frescas. Durante el primer año de vida, el bebé necesita de 300 a 600 miligramos de calcio al día, que obtiene tomando medio litro de leche. Entre el primer cumpleaños y el décimo, necesita 800 mg (2 tazas de leche o 1 taza y 1 yogur, más o menos). De los 11 a los 18 años requiere 1.200 mg (4 tazas de lecheo 2 tazas de leche y 1 yogur). La leche y sus derivados son las principales fuentes de calcio, y el resto de los alimentos aporta, aproximadamente, un tercio de la cantidad requerida.

VITAMINA D: El calcio consumido a través de los alimentos (pescado, leche, margarina, yema de huevo) se fija en el organismo mediante la acción de los rayos solares. Una dieta variadad y un paseo diario durante el día bastan para conseguir la dosis adecuada.

HACER EJERCICIO: Caminar, jugar, correr, practicar algún deporte…..beneficia los huesos y les proporciona firmeza y resistencia. Se dice que cuanto más corra el niño de pequeño menos dolores y fracturas de huesos sufrirá de adulto.

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