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Es algo normal y puntual, que no afecta a todas las mujeres por igual y en cuya aparición inciden distintos factores: las hormonas, la inexperiencia, el cansancio…..Aunque hay quienes dicen que se trata de un mito, lo cierto es la depresión posparto es un hecho médicamente comprobado. Muchas mujeres consideran un contrasentido que en un momento en el que se deberían de sentir plenas y rebosantes de felicidad su ánimo se encuentre por los suelos y su humor esté sometido a continuas fluctuaciones.

Se considera que muchas mujeres (se habla de 2 de cada 3) sufren esta alteración en los días y semanas posteriores al parto. Las causas son de diversa índole. La más conocida es de origen hormonal, pues tras el parto se producen cambios espectaculares en los niveles hormonales, por lo que las cantidades de progesterona bajan notablemente y por ese motivo el estado de ánimo de la mujer sufre una caída drástica.

Eso, unido a factores personales, familiares, psicológicos y sociales contribuyen  a que éste sea uno de los problemas más frecuentes tras el parto. Durante el embarazo, la cantidad de dos hormonas femeninas, el estrógeno y la progesterona, se incrementan considerablemente. En las primeras 24 horas después del alumbramiento, los niveles de estas hormonas descienden rápidamente y siguen cayendo hasta llegar al nivel que tenían antes del embarazo.

Los expertos creen que estos cambios en los niveles de hormonas pueden producir depresión, de forma similar a cómo actúan durante el síndrome premenstrual. Otra hormona que también entra en acción es la “tiroides” (una glándula pequeña en el cuello que ayuda a regular la manera en que el cuerpo usa y almacena la energía de los alimentos consumidos), cuyos niveles tienden a descender, dando lugar a síntomas similares a la depresión: cómo cambios en le estado de ánimo, fatiga, agitación, tristeza, insomnio y ansiedad
 

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