Puede ser que en esta etapa te aparezcan, ya que la gestación favorece el aumento de la saliva y la flojedad de los ligamentos dentarios, lo que, a su vez, facilita la retención de restos de comida en la boca y la aparición de caries. Sin embargo, aquel antiguo dicho: «Con cada hijo se pierde un diente», hoy se considera falso.

También es atribuyen las caries a una carencia de calcio, ya que el embarazo no provoca desmineralización dentaria. Si la embarazada cuida su alimentación con una dieta sana y equilibrada, y se cepilla adecuadamente sus dientes después de cada comida (como mínimo durante tres minutos), no tendrá problemas.

Para reforzar el esmalte se puede utilizar un dentífrico con flúor. Durante el embarazo, las encías suelen sangrar con más facilidad. Es preferible realizar los cepillados suavemente, con cuidado, para no lesionarse con algún movimiento inadecuado.

CONSEJO:  para todas las mujeres embarazadas es que visiten al odontólogo en cuanto les sea confirmado su embarazo.

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