Las papas fritas, son sin duda, uno de los platos favoritos de la infancia: sin ellas, nada sería igual. Son un alimento hipercalórico, aunque nutritivo. Está claro que no hay que prohibirlas, pero sí controlar que no las consuman a todas horas.

Enumeramos algunas recomendaciones para su consumo:

– Si queremos que permanezcan en su dieta sin causar estragos en su peso, debemos cuidar especialmente el aceite en el que se fríen (las papas, en sí, no tienen muchas calorías). Debemos usar un aceite nuevo, su calidad será mayor. Es recomendable evitar las de los restaurantes, siempre fritas en aceites reutilizados, y no abusar de las papas congeladas.
– A los niños también les gustan hervidas. Las hervimos en agua y después las salteamos con un poco de aceite. Les sabrán igual que las fritas, pero tendrán muchísimas menos calorías.
– No bajemos la guardia respecto de las papas fritas de bolsa, tienen un alto valor calórico: 500 calorías cada 100 gramos, aproximadamente. Sin embargo, si abrimos una bolsa, nuestro hijo no se va a conformar con mirarlas. Le podemos ofrecer una, dos. tres y animarlo a comerlas despacio.

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