Unos nutrientes imprescindibles durante el embarazo son los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI). Los conocidos como AGPI son un tipo de ácidos grasos de vital importancia para el correcto desarrollo del sistema nervioso y visual del feto.

También se conocen como ácidos grasos esenciales, puesto que no pueden ser producidos por nuestro organismo o se producen en una cantidad insuficiente. Se encuentran sobretodo en el pescado azul (sardinas, arenques, bacalao, salmón), en algunos frutos secos como la nuez y en gran variedad de semillas como las de lino.

 Dentro del grupo de los AGPI son mundialmente conocidos dos ácidos grasos: el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), ambos pertenecen al grupo de los Omega 3. Contribuyen de forma muy especial en la formación de la retina y del sistema nervioso del feto. Las necesidades de estos nutrientes aumentan significativamente durante el tercer trimestre del embarazo y durante el primer año de vida.

El sistema nervioso está formado por un conjunto de células llamadas neuronas. La totalidad de estas células se forman durante la etapa fetal. A lo largo de la vida adulta sólo dispondremos de estas células nerviosas, ya que una vez formadas no tienen la capacidad de regenerarse de nuevo.

Numerosos estudios avalan y certifican que un nivel óptimo de ácidos grasos durante el embarazo ayuda a la correcta formación de las estructuras del cerebro. De esta manera, ayudamos a prevenir la aparición de posibles problemas posteriores relacionados con una falta de ácidos grasos, como son las dificultades de aprendizaje y concentración durante los primeros años de vida.

Los AGPI no sólo contribuyen a la formación del sistema nervioso central. También son nutrientes esenciales para el desarrollo de la retina. Participan en el crecimiento de los conos y bastones, los componentes principales de la retina imprescindibles para una correcta visión.

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