embarazo

La alimentación durante el embarazo debe ser sana y equilibrada con multitud de vitaminas. La mejor opción que puedes tener durante el embarazo es ingerir una variedad de frutas y vegetales, y de asegurarte que al menos ingieras una comida rica en vitamina C cada día, como el jugo de naranja, kiwi, pimiento rojo, o fresas. En caso de que desees tomar más vitaminas, recuerda que no debes exceder esa cantidad, ya que los efectos secundarios podrían ser contraproducentes y no solamente afectarte a ti, sino también a tu bebé.

La vitamina D, también recomendada en el embarazo, tiene la particularidad de que se sintetiza en las células de la piel, con la ayuda de la exposición a la luz solar. Llamada también la “vitamina del sol” es uno de los nutrientes esenciales para el adecuado crecimiento y desarrollo infantil, ya que favorece la incorporación al organismo del calcio y del fósforo y contribuyen a construir nuestra masa ósea. Los bajos niveles de vitamina D en el organismo de la madre impediría la absorción de calcio de la madre, lo que podría reducir el crecimiento óseo en el feto, así como la secreción de las hormonas necesarias para producir la glucosa y los ácidos grasos que proveen energía al feto.

La vitamina C tiene multitud de usos y beneficios. Algunas personas usan la vitamina C para la depresión, la inhabilidad para pensar, la demencia, la enfermedad de Alzheimer, el estrés físico y mental, la fatiga, y el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Se usa también para aumentar la absorción de hierro de los alimentos y para corregir un desequilibrio de las proteínas que ocurre en algunos recién nacidos. En definitiva, es muy recomendable tomar estas vitaminas en nuestro día a día, sobre todo si estamos embarazadas.

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