Cuando la mujer embarazada debe tomar algún medicamento debe consultar siempre con su médico, que valorará el estado de salud de la madre para determinar la importancia de cada tratamiento, de forma que evalúe cada caso.
Diferentes enfermedades y tratamientos:
Para los tratamientos psiquiátricos: deberían establecerse las pautas de la medicación conjuntamente entre el psiquiatra y el ginecólogo. Existen medicamentos, como los inhibidores (litio), que atraviesa la barrera placentaria, por lo que su pauta y administración deben ser muy estudiadas. Este tipo de fármacos pueden desencadenar problemas en el feto justo antes de nacer y producir en él alteraciones cardiovasculares. Si tienes para respirar, etc… Para evitar estas situaciones que tomar es preferible hacer uso lo de medicamentos como medicación, acude a tu benzodiacepinas suaves que garantizan el bienestar del feto.
Los tratamientos para la epilepsia: como cualquier otra patología crónica, deberán tratarse en la gestación aunque con un seguimiento más exhaustivo por parte del especialista, que recetará los anticonvulsivantes más adecuados para evitar daños al feto. Lo habitual es que se mediquen con carbamazepina.
Las embarazadas con problemas cardíacos deben tomar los anticoagulantes por vía parenteral. Además, ciertos antihipertensivos están proscritos en el embarazo, como los inhibidores de la angiotensina y los bloqueantes de los canales del calcio.
Las embarazadas con diabetes previa pasarán de ingerir los fármacos en pastillas a suministrarlos mediante inyectables.
Si la futura mamá es asmática no debe abandonar su tratamiento si su neumólogo así lo cree: es peor una crisis asmática en la gestación que la posible y remota afectación fetal.