En ocasiones, la producción de leche en la mujer que amamanta a su hijo parece disminuir de repente. Puede deberse a que el alimento, a pesar de ser abundante, no se expulsa adecuadamente, muchas veces a causa de la propia ansiedad de la madre, de manera que el pequeño no logra alimentarse de forma adecuada. Este problema puede resolverse con un masaje llamado “oxitocínico”, siempre con el fin de reactivar el flujo de leche. Se efectúa sobre puntos nerviosos reflejos que coinciden con la hipófisis. De este modo, la glándula estimulada produce oxitocina, hormona que permite la producción de leche.

El masaje puede ser realizado por la pareja, más sencillo, y otro más complejo, que debe realizarlo un fisioterapeuta.  El primero se realiza con unas presiones enérgicas con los dedos pulgares en las franjas musculares paralelas a la columna vertebral y situadas a la altura de cada espacio, entre una vértebra y otra.  Comenzará en la zona cervical y llegará hasta la lumbar. Se repite varias veces siempre en esta dirección. La mujer se sentará en un taburete sin respaldo, delante de una mesa, y después se inclinará ligeramente hacia delante apoyando los brazos en la superficie de la mesa. A continuación, apoyará la frente sobre las manos cruzadas, y en esta posición la pareja manipulará la zona de una manera más cómoda.

El masaje del fisioterapeuta es más profesional, mediante auténticas presiones de los dedos a la altura de los costados de la mamá.  En general, se realizan dos o tres sesiones separadas por pocos días, y en el 80% de los casos la leche surgirá de nuevo. El masaje oxitocínico profesional se ofrece en pocos centros, por lo tanto es conveniente informarse para saber si este servicio está disponible, a la hora de acudir a una clínica.

Imagen: aradnature

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